Cine y sólo cine, Episodio 5x01/ JAVIER BARDEM, por José Javier Martínez
Hola buenas, soy José Javier Martínez, muchas gracias una vez más a Luis Campoy. Hoy estamos aquí para hablar de quien posiblemente se ha convertido por derecho propio en, si no el mejor, en uno de los mejores actores españoles de todos los tiempos y que está de más actualidad que nunca: Javier Bardem.
Nacido en Las Palmas de
Gran Canaria en 1969, hijo de la actriz Pilar Bardem y sobrino del director
español Juan Antonio Bardem, dos referentes del cine del final del franquismo y
la transición, Javier nace en el seno de una familia de artistas y ya empieza
pronto a seguir esa vocación. Lo cierto es que tanto en la actualidad como
desde hace tiempo lo que destacan muchos de sus compañeros y amigos es su
sorpresa al verlo actuar con esa energía y con esa capacidad de transmitir
muchísimo con escasos gestos y mucha soltura y naturalidad. Algunos han llegado
a describirlo al hablar de su forma de actuar como una fuerza de la naturaleza.
Esa fuerza se ve desde bien temprano en su filmografía, casi siempre haciendo papeles
arriesgados, de hombre rudo, salvaje, incómodo y peligroso, y es así como el
público español comienza a conocerlo con una relación amor-odio que llega hasta
nuestros días y que atraviesa incluso lo puramente cinematográfico, a veces
prejuzgando al artista antes de ver su trabajo.
A principios de los
noventa, se convierte en actor de dos de los directores referentes de las
últimas décadas en España: Bigas Luna, en Las
edades de Lulú, Huevos de oro y Jamón, jamón, y Pedro Almodóvar, con quien
aparece en Tacones lejanos.
Especialmente importante resulta Jamón,
jamón, que lanza al estrellato también internacional a Bardem, a la que
posteriormente sería su mujer y compañera en Hollywood Penélope Cruz, y a Jordi
Mollà. Posteriormente Bardem
consolida esa imagen de rebelde y enfant terrible, de hombre indomable y
salvaje, con Días contados, que le
otorga su primer Goya; Boca a boca,
el segundo; Éxtasis; la cinta de
culto Airbag; la hispano-mexicana Perdita Durango de Álex de la Iglesia, y
Carne trémula, de Almodóvar.
Su primer salto a una
película estadounidense, además como protagonista, se produce en el año 2000,
interpretando al escritor y poeta cubano Reinaldo Arenas en la película Antes
que anochezca, de Julian Schnabel junto a Johnny Depp entre otros. La película
recibió tan buenas críticas que le supuso la primera nominación al Oscar a
Mejor Actor en prácticamente su primera incursión estadounidense. Alternando
España y Hollywood llegaron posiblemente sus mejores años con papeles icónicos
e inolvidables en Los lunes al sol,
de Fernando León de Aranoa; Mar adentro,
de Amenábar y especialmente No es país
para viejos, de los hermanos Coen, considerado por muchos especialistas
como el retrato más certero y realista de un asesino psicópata y uno de los
villanos más recordados del cine, que le valió su primer y único Oscar hasta
hoy, a Mejor Actor de Reparto.
Alternando papeles
memorables y comerciales en sagas como James Bond, como villano en Skyfall, o
la reciente Dune junto con papeles más independientes con directores de
prestigio como en Biutiful de
Iñárritu o Madre! de Aronofsky,
Bardem se ha labrado una trayectoria que se puede resumir como camaleónica, con
una gran amplitud de registros, pero siempre conservando ese rango de
expresiones tan amplio como sorprendente.
Con los años seguirían
llegando los trabajos, desde El buen
patrón, el último de sus seis Goya, hasta la más reciente El ser querido o la serie remake de El cabo del miedo, pero si algo ha
quedado claro es que esa personalidad arrolladora, esa dureza, rebeldía y
salvajismo que transmitía en la pantalla, sin caer en el tópico del latino que
tantas veces han querido usar para encasillar a otros actores, le permitió
mantenerse indomable. Sin que Hollywood pudiera imponerle papeles o una manera
de pensar o de actuar y manteniéndose como referente de muchos compañeros
intérpretes y de muchos cinéfilos.
por
José Javier Martínez
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